Carlos Gardel - Diferencias entre los recuerdos de José Razzano y de Francisco García Giménez

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Carlos Gardel - Diferencias entre los recuerdos de José Razzano y de Francisco García Giménez

Mensaje  Gardeliana el Jue Sep 16, 2010 8:27 am

Las diferencias entre los recuerdos de Razzano y los de García Giménez muestran a las claras que se pretendía fusionar al cantor con el hijo francés de Berta Gardes.
Con el título “Payadas de comité”, los adictos a la "historia oficial” han difundido un capítulo del libro “Carlos Gardel y su época”, corrigiendo lo que decía el libro original: “Vida de Carlos Gardel”, con el deliberado propósito de acomodar las fechas que se mencionaban en el libro original a la edad del hijo francés de Berta Gardes: Charles Romuald Gardes.

Había aparecido ya el libro de Avlis “El gran desconocido”, hacía falta hacerle creer a los lectores desprevenidos que Gardel era francés y García Jiménez se tomó la atribución , seguramente a instancias de otras personas, de modificar los “recuerdos” de Razzano a conveniencia de “la historia oficial”, una vez que éste hubo fallecido.
Por favor, lea el texto siguiente prestando atención a las llamadas.

El COMITÉ
Del libro Vida de Carlos Gardel, contada por José Razzano y escrita por Francisco García Jiménez, pag 48:
Carlos Dedico(*), -que fuera, en vida, un ameno cronista de turf bajo el seudónimo de “Ordenanza”- nos relató como conoció a Gardel en 1904, estando en un comité electoral ubicado en la esquina de Cevallos y Cochabamba. (1)
El hombre de arrastre en esa parroquia de Constitución era un tal Rabbione, y uno de sus principales méritos era reunir, noche a noche, en payadas de rompe y raja, a Cazón, Betinotti, Caggiano, Curlando, Galíndez, y Ramón Vieytes. Una plana mayor, como se ve.
Cualquiera de esas noches apareció por el comité Constancio Traverso, que en la sección novena acaudillaba a la muchachada guapa respondiéndole a don Gregorio de Laferrere –el ingenioso comediógrafo de Las de Barranco, Locos de Verano, y Jettatore—que tenía su buen capital político en la entonces denominada Asociación Popular. Acompañaba a Traverso, al llegar a la casa de la calle Cevallos, su amiguito El Morocho. Este se arrinconó modestamente escuchando con respetuosa atención lo que cantaban los payadores. ( Por aquellos tiempos, en la lides del canto nativo solo obtenía grado de estimación el que cantaba estrofas de su propia cosecha y, con preponderancia, quien las improvisaba en la ocasión: vale decir el payador. Puede contarse entre los mejores títulos de Gardel el de haber sido luego el primer cantor criollo capaz de conquistar legiones de admiradores apasionados sin tener facultades de verseadores y concretándose a entonar, con recursos invalorables, las estrofas de otros.)
Pasó un rato. El comité se había animado con los contrapuntos, que tantas veces resbalaban temerariamente hasta el borde de la pendencia:
“Alguien que la va de guapo
y en lo fiero s’echa atrás
es poncho de poco trapo:
purito fleco, nomás".........
Rabboni, que era el único de los de allí que conocía a el amiguito de Traverso, se le acercó:
-¿Por qué no te apuntás con una canción, Morocho?’
-¡Avise.....—le contestó Carlitos, alarmado.
--. ¿Qué quiere que haga yo contra estos nenes?
-No te achiqués, m’hijo... (2) Sí, ya sé: ellos son payadores. Y bueno... Vos, en cambio sos un cantor (3) sin pretensiones, pero que tenés una voz macanuda. Cuando cantés les vas a ganar el corazón a todos...
El Morocho así animado tomó una guitarra, la templó, y ante la general expectativa comenzó a cantar:"
A mi nada me faltaba
cuando mi moro tenía
libre era cuando quería,
ni guapetón me alcanzaba
ni alcalde me perseguía
cuando mi moro tenía"

Se cambiaron los papeles. Los payadores lo escucharon a él con atención.
Y lo felicitaron a coro. cuando cerró la jornada victoriosa con aquella canción que al salir de sus labios tenía la temperatura de sus metáforas:
"Sos la tibia resolana,
sos la tibia resolana
que calienta mi existir"

(4)De ese modo, los admiradores que conquista su canto se expanden por otras barriadas.
De ahí parten las mentas que le llegan a Razzano antes de conocerlo: “Que es un mozo agraciado y canta lindo”…”Que lo llaman “El Morocho”…”Que lo oyeron en Barracas”…”Que anoche cantó en Corrales”…
Y ahora están juntos, relatándose confidencialmente el curso de sus breves años, en el café Moreno y Entre Ríos.
Y ya han tenido oportunidad de mostrarse uno al otro lo que valen como cantores.
Y son amigos desde el instante en que cambiaron la primera mirada, avanzando uno hacia el otro, para saludarse, en la sala de la calle Guardia Vieja. Un tierno motivo acaba ahora de unirlos más, los dos son huérfanos de padre.

(1) Originalmente Razzano situó este episodio en 1904. En las ediciones de 1976 cambiaron la fecha por 1907, como si García Jiménez tuviera derecho a decidir sobre los recuerdos de Razzano.
(2) y (3) En la edición “corregida”, en vez de “m’hijo” dicen “muchacho”, y en vez de “un cantor” dice “un mocito cantor”, para rejuvenecerlo. Charles Gardes, el hijo francés de Berta Gardes, Tenía 13 años en 1904 y estaba en el Colegio San Estanislao, haciendo 10 de promedio en todas las materias.
Es inimaginable que los dos hayan sido una misma persona.
(4) Todo este último párrafo fue reemplazado por este otro:
“.....De la calle Cochabamba volvió Gardel en aquel amanecer de 1907, acompañando a su amigo Constancio Traverso y a su recién conocido Dedico, rumbo a las callejuelas del Abasto. --Hiciste capote, pibe -comentaba Constancio alborozado. El Morocho, con un gesto vago se achicaba, sin pose. Le nacía pura y sin vueltas, de muy adentro, la clase que habría de ser su trampolín supremo para ganarle un día al " mano a mano" a las alturas. --No se me hace el campo orégano, Constancio. Ya sé que me luzco con mis gorgoritos. Pero esos payadores tienen el gran rebusque de los versitos que sacan de la cabeza...--¿Versitos?...Bah. Muchos de ellos no tienen más que tierrita...--No crea, cuantas veces me digo:¡Si yo supiera improvisar como esos tiburones!... Ya los bañaban las luces del nuevo día y los tres viandantes, al ritmo de sus comentarios y sus pensamientos, seguían pisando los empedrados de la ciudad de 1907. El pibe morocho no sabía que su estrella no era improvisar", sino "ser"; ser de una vez; ser para siempre, sin analogías.”
Como pueden apreciar, se hace hincapié dos veces en la fecha 1907, reemplazando el 1904 del libro original de Razzano para permitir que el hijo francés de Berta tuviera ya 16 años y pudiera ser asimilado a la identidad del cantor.

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Del libro CARLOS GARDEL Y SU ÉPOCA, de Francisco García Jiménez (1976)
La 1º edición data de 1946. Luego, en años inmediatos, se conocieron sucesivas reediciones, hasta que el rótulo de agotado prolongó un silencio inexplicable e inmerecidamente pertinaz con aquella primera biografía formal de Carlos Gardel (a). Ahora, reelaborada y ampliada por su autor (b), la biografía del zorzal criollo tiene, por fin, un destino justo: la edición definitiva, decantada por el tiempo, y además escrita por un amigo íntimo de Gardel y de su compañero artístico José Razzano, un poeta como García Jiménez, que tuvo el privilegio de ser interpretado en 18 composiciones por el mitológico y legendario Carlos Gardel. La vigencia de este libro está dada por sus propios protagonistas , y esa dura y dulce nostalgia a la que, dificílmente, podrán escapar aquellos que vivirán bajo el hechizo de una voz imposible de borrar desde cualquier distancia u olvido... Ediciones Corregidor, 1976.

(a)El silencio es perfectamente explicable: Razzano había comenzado a cobrar los derechos de autor de Carlos Gardel después de forzar a Defino a vendérselos por “un plato de lentejas”. Ya no le convenía insistir en demostrar que el cantor era varios años mayor que el hijo francés de Berta Gardes.
(b) El autor, Francisco García Jiménez , no es el dueño de los recuerdos, sino su modificador interesado.
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(*)Carlos Dedico
Dedico nació en Buenos Aires el 1º de marzo de 1882 y allí falleció el 29 de agosto de 1942.
Nombre Completo: Dedico, Carlos César
Seudónimo: Ordenanza Poeta , cronista de turf y autor teatral.
De periodista, llevado por la pasión de las carreras, se hizo cronista de turf,popularizando su seudónimo en varios rotativos.
Esa pasión por "el deporte de los reyes" la llevó a las tablas convirtiéndose en autor teatral; trató el motivo turfístico en casi todas sus obras desde la primera que estrenara, "En la Cancha se Ven los Pingos", en el teatro "Apolo" el 6 de julio de 1929.
Luego unido a Germán Ziclis estrenó "Palermo Chico", "Los Zorzales de Pompeya", "Los Tres Ases de Blandengues", "Cuando el Tronco Sale Bueno las Astillas son de Ley", "Se produjo el Batacazo", "Stud, El Manicomio", "Buenos Aires Patria Hermosa".
De la titulada "Palermo Chico", teatro Apolo, año 1930, pertenece su tango "Paquetín...Paquetón..." que grabara Carlos Gardel, a quien lo unía esa misma pasión por el turf puesta de manifiesto en los paddocks de Palermo y La Plata en estrecha amistad.

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Otro testimonio del mismo Gimenez y 1904

Mensaje  Gardeliana el Jue Sep 16, 2010 8:44 am

Comentarios

Carlos Dedico, periodista turfístico y autor del tango “Paquetín Paquetón” grabado por Gardel, relató en “Crítica” a la muerte de éste, que lo había escuchado en un club de la calle Cevallos en 1904, llevado por Constancio Traverso.
García Jiménez narra otro hecho del mismo año 1904, en el almacén de Gino Garibaldi en La Boca, donde se festejaba el triunfo electoral del diputado socialista Alfredo Palacios. Allí actuaba el pianista y compositor Alfredo Bevilacqua, nacido en 1874, autor de varios tangos de éxito. Según el escritor, para amenizar tal festejo llegó a cantar al lugar José Bettinotti, con Ambrosio Ríos, otro payador de la época, y agrega: “Y allí cantaba “El morocho”.
Estos testimonios muestran a Gardel cantando en el Abasto en el año en que el hijo francés de Doña Berta, que entonces tenía 13 años de edad, se hacía acreedor a la nota 10 en todas las materias en el Colegio San Estanislao.
Esto también muestra que Gimenez sabía que Gardel andaba por el Abasto en 1904 y no en 1907.


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